5 de diciembre de 2011
Carta al militante aprista: Democracia o muerte
Todos hemos enmudecido y algunos que conocieron a Víctor Raúl se han apartado del partido con lágrimas en los ojos al enterarse que a este último gobierno ´´aprista´´ puede encontrársele las manos manchadas por un delito que recibe el nombre de enriquecimiento ilícito. Nombres de altos dirigentes del partido estarían implicados, el del propio ex-mandatario es el que más truena dentro de la ya famosa ´´megacomisión´´ de investigación del Congreso. El viejo adagio reza: ´´La mujer del César no solo tiene que ser honesta sino parecerlo´´. Y aunque la justicia los absuelva de cualquier cargo la pregunta que habría que hacernos es: ¿Hasta cuando nuestro partido va a cargar con el pasivo de políticos de la era post hayista que utilizan impunemente al PAP para alcanzar el poder y el dinero? El escándalo del BTR estalló tres meses antes que empezara la campaña presidencial y la campaña de nuestros candidatos al Congreso destruyendo cualquier posibilidad seria. ¿Quién iba querer arriesgar su voto por un partido que tenía a un ex ministro aprista y a un ex asesor tributario que formó parte del círculo de amigos del ex mandatario en la cárcel, desde la cual lo señalaban y acusaban de traidor y culpable? Las acusaciones no se limitaron al ex Presidente, también alcanzaron a los dos secretarios generales, en función hasta la actualidad e inclusive mancharon los nombres de varios de nuestros ex congresistas. Ninguno de ellos ha vuelto a salir elegido. El número de alcaldes o curules es lo que menos nos importa en estos momentos a los apristas fieles a Víctor Raúl, lo que sí exigimos es que nos devuelvan nuestro partido.
El gobierno de concertación aprista ha terminado con el triunfo del Sr. Ollanta Humala, Presidente número 17 del Perú y en cinco años más si el humalismo no vuelve a ganar la presidencia, su partido que es un conglomerado de personas de diferente origen, partidos y movimientos tal vez corra la misma suerte. La corrupción en nuestra cultura y en nuestra sociedad se ha vuelto una costumbre generalizada. Carcome cual gusano las raíces mismas de cualquier institución que ante la opinión pública pretenda presentarse como muy honorable. Y nosotros los apristas que además de políticos hemos sido formados como ciudadanos que pretenden elevar el nivel cultural y moralizar con su ejemplo al resto de la sociedad civil: ¿qué pensamos hacer frente a tanta mentira, tanta corrupción y tanta farsa que mancha y mancilla nuestra única heredad, la doctrina aprista?
Lo cierto es que todas las semanas se forman colas en la Secretaria de Organización Nacional de militantes que están solicitando su retiro oficial de los padrones del P.A.P. Muchos de estos militantes entraron para conseguir trabajo en el 2006 y se retiran en el 2011 para pasarse a las filas de la alianza de partidos que hoy está en el gobierno con el afán de conseguir un trabajo en algún ministerio, universidad u otra dependencia del Estado. Son pocos pero existen también algunos militantes que se están apartando de nuestras filas por una cuestión de conciencia. Es la crisis total de los partidos políticos. En el Perú los partidos ya no sobreviven gracias a sus reivindicaciones sociales e ideológicas, sino que sobreviven gracias a su capacidad de dar o no dar trabajo y de ofrecer o no la posibilidad a sus líderes de hacer dinero. El partido político, tal y como lo edificaron Haya de la Torre, Seoane, Priale, Sánchez y tantos otros prohombres que a lo largo de su lucha social se convirtieron en los auténticos representantes del pueblo oprimido, en sus principales abogados y educadores ya no existe. El partido político en general y no solo el aprista sirve hoy en día como agencia de empleos y tráfico de influencias y recomendaciones; al mismo tiempo que retribuye a los que se encuentran en la parte más alta de la pirámide con un abanico de posibilidades y maneras para hacer negocios y acrecentar su poder y fortuna, amén de una futura campaña política, con delitos que van desde el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito y la malversación de fondos, hasta la coima o el cobro de cupos a cambio de un puesto de trabajo. Pero aquellos que ocupan cargos de confianza y que deberían custodiar y velar por las reputaciones de los políticos para los cuales trabajan corrompen a quienes tienen debajo de ellos y se dejan corromper. Un ejemplo reciente ha sido la denuncia presentada contra el Jefe de escolta y otro empleado del equipo de seguridad de Cesar Zumaeta, nuestro último Presidente del Congreso, los Sres. Arbieto y Luján quienes vendían vergonzosamente cupos a cambio de puestos de trabajo en el Parlamento. Lentamente se ha traído abajo la reputación del partido de masas más antiguo del Perú. Al perder nuestra buena reputación, al ver pisoteado el buen nombre de nuestra institución hemos entrado en un proceso de fragmentación de todos nuestros estamentos internos y en una profunda crisis institucional y política.
La militancia pobre, pura y honesta exige indignada una reestructuración científica y un relanzamiento del Partido a partir del próximo Congreso Nacional Partidario del cual esperan: limpieza de los padrones, nuevos estatutos, nuevas autoridades y relanzamiento de nuestra ideología aprista sin apartarnos doctrinalmente de Haya de la Torre y Orrego. Conforme a la nueva Ley de Partidos Políticos el Tribunal Nacional Electoral es el órgano autónomo designado para convocar a las próximas elecciones internas con testigos de la ONPE. Una vez elegidas las nuevas autoridades del partido se podrá revisar y corregir el actual Estatuto que tantos malestares y anomia produce en los militantes por estar al origen de vicios como el abuso de autoridad y la ausencia de una verdadera democracia.
O bien el partido vuelve a convertirse en una democracia o bien la historia de estos personalismos que lo instrumentalizan se repetirá nuevamente en el 2016 y en el 2020. Ha llegado la hora de volver a Víctor Raúl; la hora de hacer un diagnostico serio del pasado para poder verificar y relanzar nuestro proyecto político y cultural aprista con más fuerza que nunca hacia el futuro. Un proyecto cultural que transforme y reforme las conciencias y haga finalmente del Perú un país donde la honestidad y el respeto a la ley terminen venciendo a la corrupción. Aprismo no equivale a socialdemocracia europea, ni al neocapitalismo del Partido Comunista chino, ni a las teorías de globalización o del sistema-mundo tan en boga. Tampoco equivale al nacionalismo, ni al neo socialismo. Aprismo es una Escuela Nueva, con nombre propio. El último Estatuto sin desviaciones fue el de abril de 1984, firmado por Luis Felipe de las Casas que contenía nuestro ideario aprista, aprobado en el tercer Congreso del Partido y verificado el 28 de Julio de 1957 que contenía el ya casi olvidado ´´Reglamento General de Disciplina del Partido´´. Aquel Estatuto decía claramente que ´´El Congreso Nacional del Partido es la expresión máxima del pensamiento y voluntad de los militantes y constituye el más alto organismo de su democracia interna, soberana y representativa´´. Aquel Estatuto histórico también decía que: ´´Todos los cargos dirigenciales del Partido, así como los correspondientes al ejercicio de la función pública, deberán ser motivo de elección mediante el voto directo, secreto y universal de la militancia aprista´´. Por esa razón al grito de ´´Haya no ha muerto, sigue siendo el Jefe´´ avoquémonos a la tarea de preparar a las bases para restituir los principios rectores y las ideas políticas apristas de nuestro único guía y Jefe máximo, Víctor Raúl Haya de la Torre en el transcurso del próximo Congreso Nacional.
Si se trata de un Congreso legítimo será capaz de mantener las puertas abiertas que exige el principio de transparencia democrática de todo partido político moderno durante todo el tiempo que dure el proceso, permitiendo que la prensa ingrese, así como cualquier representante de la ONPE. Si se trata de un Congreso legítimo, acondicionará cabinas para el voto directo, secreto y universal de todos los militantes apristas que elijan acercarse en esa fecha a votar.
Apristamente,
Willka Suyana
27-10-2011
El gobierno de concertación aprista ha terminado con el triunfo del Sr. Ollanta Humala, Presidente número 17 del Perú y en cinco años más si el humalismo no vuelve a ganar la presidencia, su partido que es un conglomerado de personas de diferente origen, partidos y movimientos tal vez corra la misma suerte. La corrupción en nuestra cultura y en nuestra sociedad se ha vuelto una costumbre generalizada. Carcome cual gusano las raíces mismas de cualquier institución que ante la opinión pública pretenda presentarse como muy honorable. Y nosotros los apristas que además de políticos hemos sido formados como ciudadanos que pretenden elevar el nivel cultural y moralizar con su ejemplo al resto de la sociedad civil: ¿qué pensamos hacer frente a tanta mentira, tanta corrupción y tanta farsa que mancha y mancilla nuestra única heredad, la doctrina aprista?
Lo cierto es que todas las semanas se forman colas en la Secretaria de Organización Nacional de militantes que están solicitando su retiro oficial de los padrones del P.A.P. Muchos de estos militantes entraron para conseguir trabajo en el 2006 y se retiran en el 2011 para pasarse a las filas de la alianza de partidos que hoy está en el gobierno con el afán de conseguir un trabajo en algún ministerio, universidad u otra dependencia del Estado. Son pocos pero existen también algunos militantes que se están apartando de nuestras filas por una cuestión de conciencia. Es la crisis total de los partidos políticos. En el Perú los partidos ya no sobreviven gracias a sus reivindicaciones sociales e ideológicas, sino que sobreviven gracias a su capacidad de dar o no dar trabajo y de ofrecer o no la posibilidad a sus líderes de hacer dinero. El partido político, tal y como lo edificaron Haya de la Torre, Seoane, Priale, Sánchez y tantos otros prohombres que a lo largo de su lucha social se convirtieron en los auténticos representantes del pueblo oprimido, en sus principales abogados y educadores ya no existe. El partido político en general y no solo el aprista sirve hoy en día como agencia de empleos y tráfico de influencias y recomendaciones; al mismo tiempo que retribuye a los que se encuentran en la parte más alta de la pirámide con un abanico de posibilidades y maneras para hacer negocios y acrecentar su poder y fortuna, amén de una futura campaña política, con delitos que van desde el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito y la malversación de fondos, hasta la coima o el cobro de cupos a cambio de un puesto de trabajo. Pero aquellos que ocupan cargos de confianza y que deberían custodiar y velar por las reputaciones de los políticos para los cuales trabajan corrompen a quienes tienen debajo de ellos y se dejan corromper. Un ejemplo reciente ha sido la denuncia presentada contra el Jefe de escolta y otro empleado del equipo de seguridad de Cesar Zumaeta, nuestro último Presidente del Congreso, los Sres. Arbieto y Luján quienes vendían vergonzosamente cupos a cambio de puestos de trabajo en el Parlamento. Lentamente se ha traído abajo la reputación del partido de masas más antiguo del Perú. Al perder nuestra buena reputación, al ver pisoteado el buen nombre de nuestra institución hemos entrado en un proceso de fragmentación de todos nuestros estamentos internos y en una profunda crisis institucional y política.
La militancia pobre, pura y honesta exige indignada una reestructuración científica y un relanzamiento del Partido a partir del próximo Congreso Nacional Partidario del cual esperan: limpieza de los padrones, nuevos estatutos, nuevas autoridades y relanzamiento de nuestra ideología aprista sin apartarnos doctrinalmente de Haya de la Torre y Orrego. Conforme a la nueva Ley de Partidos Políticos el Tribunal Nacional Electoral es el órgano autónomo designado para convocar a las próximas elecciones internas con testigos de la ONPE. Una vez elegidas las nuevas autoridades del partido se podrá revisar y corregir el actual Estatuto que tantos malestares y anomia produce en los militantes por estar al origen de vicios como el abuso de autoridad y la ausencia de una verdadera democracia.
O bien el partido vuelve a convertirse en una democracia o bien la historia de estos personalismos que lo instrumentalizan se repetirá nuevamente en el 2016 y en el 2020. Ha llegado la hora de volver a Víctor Raúl; la hora de hacer un diagnostico serio del pasado para poder verificar y relanzar nuestro proyecto político y cultural aprista con más fuerza que nunca hacia el futuro. Un proyecto cultural que transforme y reforme las conciencias y haga finalmente del Perú un país donde la honestidad y el respeto a la ley terminen venciendo a la corrupción. Aprismo no equivale a socialdemocracia europea, ni al neocapitalismo del Partido Comunista chino, ni a las teorías de globalización o del sistema-mundo tan en boga. Tampoco equivale al nacionalismo, ni al neo socialismo. Aprismo es una Escuela Nueva, con nombre propio. El último Estatuto sin desviaciones fue el de abril de 1984, firmado por Luis Felipe de las Casas que contenía nuestro ideario aprista, aprobado en el tercer Congreso del Partido y verificado el 28 de Julio de 1957 que contenía el ya casi olvidado ´´Reglamento General de Disciplina del Partido´´. Aquel Estatuto decía claramente que ´´El Congreso Nacional del Partido es la expresión máxima del pensamiento y voluntad de los militantes y constituye el más alto organismo de su democracia interna, soberana y representativa´´. Aquel Estatuto histórico también decía que: ´´Todos los cargos dirigenciales del Partido, así como los correspondientes al ejercicio de la función pública, deberán ser motivo de elección mediante el voto directo, secreto y universal de la militancia aprista´´. Por esa razón al grito de ´´Haya no ha muerto, sigue siendo el Jefe´´ avoquémonos a la tarea de preparar a las bases para restituir los principios rectores y las ideas políticas apristas de nuestro único guía y Jefe máximo, Víctor Raúl Haya de la Torre en el transcurso del próximo Congreso Nacional.
Si se trata de un Congreso legítimo será capaz de mantener las puertas abiertas que exige el principio de transparencia democrática de todo partido político moderno durante todo el tiempo que dure el proceso, permitiendo que la prensa ingrese, así como cualquier representante de la ONPE. Si se trata de un Congreso legítimo, acondicionará cabinas para el voto directo, secreto y universal de todos los militantes apristas que elijan acercarse en esa fecha a votar.
Apristamente,
Willka Suyana
27-10-2011
3 de agosto de 2011
¿Y dónde quedó la mística aprista?

La Revolucion de Trujillo, amor y martirio por un ideal de pan con libertad
Conforme al diccionario de la Real Academia de la lengua española, mística es definida como “la parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus”. En el caso de un partido político como el Partido Aprista Peruano cuyo himno lo equipara a una religión civil, la palabra mística se refiere al ámbito espiritual, es decir a la fuente de inspiración, al alma misma del partido. Esta alma apela a dos ámbitos o niveles, el primero es el mental o teórico compuesto por lemas, canciones y toda clase de máximas ético-morales. El otro es el sentimental compuesto por el recuerdo de miles de testimonios de personas que entregaron sus vidas por el ideal de construir una patria más justa con pan y libertad. Cortejo de almas que empieza el 7 de julio de 1932 en Trujillo.
Para aquellos que consideran toda religión como a una amenaza contra su libertad de pensamiento y libertad de conciencia, la necesidad de retomar el tema de la mística aprista ha de sonar como algo descabellado e inútil. Sin embargo viejos y jóvenes vienen reclamando la vuelta d
el partido a sus valores aurorales y el fortalecimiento de esa mística aprista que desde julio de 1932 viene sosteniendo a la institución aprista en medio de persecuciones, muerte, prisión y finalmente legalidad y reconocimiento institucional. Si buscamos un documento orgánico escrito acerca del tema, vamos a tener grandes dificultades en encontrar alguno. La mística o espiritualidad aprista se encuentra diseminada en miles de panfletos, cientos de documentos, decenas de libros, decenas de discursos y gravita en millones de corazones apristas repletos de amor y de fe en la patria grande que es Indoamérica; la patria chica que es el Perú y la familia aprista que se identifica con los valores de los mártires y fundadores del partido aprista peruano. La mística aprista es algo que los apristas hemos heredado de nuestros muertos, es más que un sentimiento y más que una decisión; es la deuda histórica y profética que tenemos con el futuro de Indomérica.
¿Qué aportan al partido de hoy “Las Cartas de Haya de la Torre a los Prisioneros Apristas”? Estas cartas aportan una dirección moral. Reglas de conducta y consejos que no pierden su vigencia trascendente en el tiempo. Algunos de los valores contenidos en los doce capítulos de este libro son:
La perseverancia (p. 15)
El sentido del sacrificio (p.15)
La fe
La unión fraternal (p. 25)
La disciplina en todo sentido (p.25)
Acción integral y eficiente (p.25)
Estudio (p.25)
La tenacidad para el trabajo (p. 17)
La autocritica (p. 25)
La obediencia (p. 31)
Algunos de los consejos para los apristas de todos los tiempos son:
Disciplina en todo sentido, acción integral y eficiente, estudio, unión fraternal, autocrítica y divulgación incesante (p. 25)
La fortaleza física y mental que debe tener un aprista (p. 32)
Mantener a toda costa la unidad y disciplina del partido (p. 46)
No dejarse engañar con falsas promesas (p. 47)
No desorientarse con las noticias de la prensa (p. 47)
No forjarse vanas ilusiones en hombres, ni confiar en presuntas ayudas (p. 47)
Aumentar la cultura y educar la voluntad (p. 47)
No debemos olvidar que el Aprista debe sufrir para ser fuerte (p. 33)
Desde las páginas amarilleadas de este compendio de máximas apristas escritas del puño del Jefe, Víctor Raúl y recopiladas por Carlos Manuel Cox el año 1940, los jóvenes apristas del nuevo milenio recobran un aspecto, el teórico, de la denominada mística aprista. Pero este valioso documento no es la única fuente. Los apristas contamos también con otro hermoso documento titulado ¨Ética Fajista¨ de Ramiro Prialé, Pedro Pablo Mendizábal y Nicanor Mujica Álvarez Calderón cuya primera regla ha sido recogida del código moral incaico. Las primeras siete reglas que todo aprista debe recordar según este código son:
1. AMA SUA (no seas ladrón)– AMA LLULLA (no seas mentiroso)– AMA KELLA (no seas ocioso)
2. Con la austeridad de tu vida, con tu amor al estudio, con tu dedicación al trabajo y con tu ejemplo generoso, VENCE los obstáculos que dentro y fuera del HOGAR pudieran presentársete. PERSUADE a todos los que trataron de frenarte o apartarte de tu organización, de que la FAJ (JAP) es escuela de MORALIDAD, de ENERGÍA y de PREPARACIÓN INTEGRAL PARA LA VIDA.
3. Dondequiera que estés, sé un misionero de la MORAL APRISTA. Demuestra a los compañeros del PAP que eres un verdadero centinela de las grandes fuerzas morales del PARTIDO. Lucha contra la duda, contra la indecisión, contra la inactividad y contra la falta de sentido de responsabilidad.
4. Sé sincero. No tengas temor de decir la verdad. Un fajista (japista) jamás habla a media voz.
5. Cumple tu palabra empeñada.
6. Sé puntual en el cumplimiento de tus deberes y de tus compromisos.
7. Distingue el lenguaje enérgico del lenguaje grosero. Utiliza el primero, rechaza el segundo.

Juntos estos dos documentos, ´´Las Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas´´ y ´´La Etica Fajista´´ podrían constituir el tema de estudio de una tesis universitaria. En los discursos y escritos de Haya de la Torre comprendidos entre 1932 y 1940 llama notablemente la atención la utilización de un lenguaje que hace constantes comparaciones entre la vida y misión de los primeros cristianos y la vida y misión de los primeros apristas. Carlos Manuel Cox recoge y reproduce en ´´Las Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas´´ uno de estos momentos paralelos con suma claridad: ´´Todos sentimos sobre nosotros esa cruz redentora. Todos hemos sufrido ya las caídas y los azotes. Se nos sentó en el trono y se nos puso la corona de espinas, y se nos llevó al Gólgota, y se nos dijo con ironía: Sólo el Aprismo salvará al Perú´´, y se puso sobre nuestras cabezas: Este es el Aprismo, Rey del Perú´´, con el mismo sarcasmo con que dos mil años antes se le dijo a Cristo: ´´Este es tu reino, tú eres el Rey de los Judíos, tú eres el redentor´´, sin saber que, entonces como ahora, esas palabras encerraban una estupenda verdad…´´ (Extracto del discurso de Haya de la Torre en el Teatro Popular de Trujillo, diciembre de 1933, p. 14 de Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas)
Esta cita, tomada del discurso de Haya de la Torre en Trujillo en diciembre de 1933 revela la dimensión espiritual del pensamiento y del mensaje aprista tal vez mejor que ninguna otra. No se trata de un mensaje religioso de adoctrinamiento católico, ni cristiano. Es el mensaje espiritual aprista que equipara la misión emancipadora y redentora del mensaje cristiano con las almas, a la misión emancipadora y redentora del mensaje aprista con el pueblo peruano. No existe suplantación, ya que mientras la religión se ocupa de las almas individuales y de su salvación; el aprismo conforme a su fundador, Haya de la Torre se ocupa del alma colectiva de un pueblo y de su liberación o salvación colectiva.
Las cartas de Haya de la Torre fueron escritas entre 1936 y 1940, aunque la última data de 1942. Habían pasado solo cuatro años desde la sangrienta revolución de Trujillo, el 7 de julio de 1932 donde fueron fusilados miles de apristas, sin previo juicio, por razones injustificadas de venganza política, dentro de un acto de sacrificio, martirio y redención popular. La Iglesia católica en aquellos años no se atrevía a pronunciarse a favor de la insurrección popular y el civilismo encaramado en el poder a través de un régimen brutal no mostraba reparos en convertir a cientos de apristas en mártires. El mérito de estas cartas es el de haber contribuido a mantener viva la fe en el aprismo, instilándole optimismo a los presos en circunstancias en las cuales de no sobrevivir a la prueba, su sacrificio y el de sus familias hubiera sido en vano. Más allá de la utilización de un lenguaje místico que hoy en día ya sólo se utiliza en fechas conmemorativas, hay que rescatar la altura moral, el esfuerzo por sobreponerse a las dificultades y lo que se logró a través de ello: mantener vivo al movimiento aprista por encima del inmenso sufrimiento que generaba la continua persecución, prisión, deportación, quebrantamiento de cientos de hogares, enfermedad y muerte de los militantes a lo largo de más de doce años de gobiernos adversos al partido que mantuvieron a los apristas al margen de la ley.

Navidad del Nino del Pueblo, simbolo de una tradicion imperecedera instituida por V.R.H.T.
Hoy en día el reto del aprismo es muy distinto. El reto del aprismo del siglo XXI no será como el reto del siglo XX, cómo alimentar la moral de los apristas presos o perseguidos. Los apristas de ahora ya no nos preocupamos por entrar en la legalidad o por salvar nuestras vidas. Lo que nos preocupa son temas como la supervivencia de la Moral Aprista, la educación de los jóvenes, la transmisión de valores apristas y la lucha frontal y decidida contra la corrupción interna o externa. Hemos visto a nuestro viejo partido llegar al poder en dos oportunidades: 1985 y 2006 y también hemos vivido el quebrantamiento de nuestra unidad partidaria y de nuestra tradicional fraternidad. Es imposible retroceder en el tiempo e imprimir en el aprista nuevo un sentido de sacrificio y de desapego al dinero o al poder. Pero como vaticinan nuestros muertos, algo muy grande y muy fuerte tendrá que suceder, conmocionando los cimientos de nuestra institución partidaria. Porque un partido sin mística, ni valores es un partido que no puede garantizar la búsqueda de la democracia y de la justicia social. Tal y como lo ha advertido el ahora beato, Juan Pablo II, en relación a las democracias: ¨una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia¨ (1)
¿En estos 32 años que siguen a la partida de nuestro fundador y maestro, habremos convertido al partido aprista en un totalitarismo encubierto, en una democracia sin valores?
Los Angeles, 2 de agosto del 2011
Rocío Valencia Haya de la Torre
(1) Mensaje del Papa Juan Pablo II a los participantes en la VI Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales
Conforme al diccionario de la Real Academia de la lengua española, mística es definida como “la parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus”. En el caso de un partido político como el Partido Aprista Peruano cuyo himno lo equipara a una religión civil, la palabra mística se refiere al ámbito espiritual, es decir a la fuente de inspiración, al alma misma del partido. Esta alma apela a dos ámbitos o niveles, el primero es el mental o teórico compuesto por lemas, canciones y toda clase de máximas ético-morales. El otro es el sentimental compuesto por el recuerdo de miles de testimonios de personas que entregaron sus vidas por el ideal de construir una patria más justa con pan y libertad. Cortejo de almas que empieza el 7 de julio de 1932 en Trujillo.
Para aquellos que consideran toda religión como a una amenaza contra su libertad de pensamiento y libertad de conciencia, la necesidad de retomar el tema de la mística aprista ha de sonar como algo descabellado e inútil. Sin embargo viejos y jóvenes vienen reclamando la vuelta d
el partido a sus valores aurorales y el fortalecimiento de esa mística aprista que desde julio de 1932 viene sosteniendo a la institución aprista en medio de persecuciones, muerte, prisión y finalmente legalidad y reconocimiento institucional. Si buscamos un documento orgánico escrito acerca del tema, vamos a tener grandes dificultades en encontrar alguno. La mística o espiritualidad aprista se encuentra diseminada en miles de panfletos, cientos de documentos, decenas de libros, decenas de discursos y gravita en millones de corazones apristas repletos de amor y de fe en la patria grande que es Indoamérica; la patria chica que es el Perú y la familia aprista que se identifica con los valores de los mártires y fundadores del partido aprista peruano. La mística aprista es algo que los apristas hemos heredado de nuestros muertos, es más que un sentimiento y más que una decisión; es la deuda histórica y profética que tenemos con el futuro de Indomérica.¿Qué aportan al partido de hoy “Las Cartas de Haya de la Torre a los Prisioneros Apristas”? Estas cartas aportan una dirección moral. Reglas de conducta y consejos que no pierden su vigencia trascendente en el tiempo. Algunos de los valores contenidos en los doce capítulos de este libro son:
La perseverancia (p. 15)
El sentido del sacrificio (p.15)
La fe
La unión fraternal (p. 25)
La disciplina en todo sentido (p.25)
Acción integral y eficiente (p.25)
Estudio (p.25)
La tenacidad para el trabajo (p. 17)
La autocritica (p. 25)
La obediencia (p. 31)
Algunos de los consejos para los apristas de todos los tiempos son:
Disciplina en todo sentido, acción integral y eficiente, estudio, unión fraternal, autocrítica y divulgación incesante (p. 25)
La fortaleza física y mental que debe tener un aprista (p. 32)
Mantener a toda costa la unidad y disciplina del partido (p. 46)
No dejarse engañar con falsas promesas (p. 47)
No desorientarse con las noticias de la prensa (p. 47)
No forjarse vanas ilusiones en hombres, ni confiar en presuntas ayudas (p. 47)
Aumentar la cultura y educar la voluntad (p. 47)
No debemos olvidar que el Aprista debe sufrir para ser fuerte (p. 33)
Desde las páginas amarilleadas de este compendio de máximas apristas escritas del puño del Jefe, Víctor Raúl y recopiladas por Carlos Manuel Cox el año 1940, los jóvenes apristas del nuevo milenio recobran un aspecto, el teórico, de la denominada mística aprista. Pero este valioso documento no es la única fuente. Los apristas contamos también con otro hermoso documento titulado ¨Ética Fajista¨ de Ramiro Prialé, Pedro Pablo Mendizábal y Nicanor Mujica Álvarez Calderón cuya primera regla ha sido recogida del código moral incaico. Las primeras siete reglas que todo aprista debe recordar según este código son:
1. AMA SUA (no seas ladrón)– AMA LLULLA (no seas mentiroso)– AMA KELLA (no seas ocioso)
2. Con la austeridad de tu vida, con tu amor al estudio, con tu dedicación al trabajo y con tu ejemplo generoso, VENCE los obstáculos que dentro y fuera del HOGAR pudieran presentársete. PERSUADE a todos los que trataron de frenarte o apartarte de tu organización, de que la FAJ (JAP) es escuela de MORALIDAD, de ENERGÍA y de PREPARACIÓN INTEGRAL PARA LA VIDA.
3. Dondequiera que estés, sé un misionero de la MORAL APRISTA. Demuestra a los compañeros del PAP que eres un verdadero centinela de las grandes fuerzas morales del PARTIDO. Lucha contra la duda, contra la indecisión, contra la inactividad y contra la falta de sentido de responsabilidad.
4. Sé sincero. No tengas temor de decir la verdad. Un fajista (japista) jamás habla a media voz.
5. Cumple tu palabra empeñada.
6. Sé puntual en el cumplimiento de tus deberes y de tus compromisos.
7. Distingue el lenguaje enérgico del lenguaje grosero. Utiliza el primero, rechaza el segundo.

Juntos estos dos documentos, ´´Las Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas´´ y ´´La Etica Fajista´´ podrían constituir el tema de estudio de una tesis universitaria. En los discursos y escritos de Haya de la Torre comprendidos entre 1932 y 1940 llama notablemente la atención la utilización de un lenguaje que hace constantes comparaciones entre la vida y misión de los primeros cristianos y la vida y misión de los primeros apristas. Carlos Manuel Cox recoge y reproduce en ´´Las Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas´´ uno de estos momentos paralelos con suma claridad: ´´Todos sentimos sobre nosotros esa cruz redentora. Todos hemos sufrido ya las caídas y los azotes. Se nos sentó en el trono y se nos puso la corona de espinas, y se nos llevó al Gólgota, y se nos dijo con ironía: Sólo el Aprismo salvará al Perú´´, y se puso sobre nuestras cabezas: Este es el Aprismo, Rey del Perú´´, con el mismo sarcasmo con que dos mil años antes se le dijo a Cristo: ´´Este es tu reino, tú eres el Rey de los Judíos, tú eres el redentor´´, sin saber que, entonces como ahora, esas palabras encerraban una estupenda verdad…´´ (Extracto del discurso de Haya de la Torre en el Teatro Popular de Trujillo, diciembre de 1933, p. 14 de Cartas de Haya de la Torre a los prisioneros apristas)
Esta cita, tomada del discurso de Haya de la Torre en Trujillo en diciembre de 1933 revela la dimensión espiritual del pensamiento y del mensaje aprista tal vez mejor que ninguna otra. No se trata de un mensaje religioso de adoctrinamiento católico, ni cristiano. Es el mensaje espiritual aprista que equipara la misión emancipadora y redentora del mensaje cristiano con las almas, a la misión emancipadora y redentora del mensaje aprista con el pueblo peruano. No existe suplantación, ya que mientras la religión se ocupa de las almas individuales y de su salvación; el aprismo conforme a su fundador, Haya de la Torre se ocupa del alma colectiva de un pueblo y de su liberación o salvación colectiva.
Las cartas de Haya de la Torre fueron escritas entre 1936 y 1940, aunque la última data de 1942. Habían pasado solo cuatro años desde la sangrienta revolución de Trujillo, el 7 de julio de 1932 donde fueron fusilados miles de apristas, sin previo juicio, por razones injustificadas de venganza política, dentro de un acto de sacrificio, martirio y redención popular. La Iglesia católica en aquellos años no se atrevía a pronunciarse a favor de la insurrección popular y el civilismo encaramado en el poder a través de un régimen brutal no mostraba reparos en convertir a cientos de apristas en mártires. El mérito de estas cartas es el de haber contribuido a mantener viva la fe en el aprismo, instilándole optimismo a los presos en circunstancias en las cuales de no sobrevivir a la prueba, su sacrificio y el de sus familias hubiera sido en vano. Más allá de la utilización de un lenguaje místico que hoy en día ya sólo se utiliza en fechas conmemorativas, hay que rescatar la altura moral, el esfuerzo por sobreponerse a las dificultades y lo que se logró a través de ello: mantener vivo al movimiento aprista por encima del inmenso sufrimiento que generaba la continua persecución, prisión, deportación, quebrantamiento de cientos de hogares, enfermedad y muerte de los militantes a lo largo de más de doce años de gobiernos adversos al partido que mantuvieron a los apristas al margen de la ley.

Navidad del Nino del Pueblo, simbolo de una tradicion imperecedera instituida por V.R.H.T.
Hoy en día el reto del aprismo es muy distinto. El reto del aprismo del siglo XXI no será como el reto del siglo XX, cómo alimentar la moral de los apristas presos o perseguidos. Los apristas de ahora ya no nos preocupamos por entrar en la legalidad o por salvar nuestras vidas. Lo que nos preocupa son temas como la supervivencia de la Moral Aprista, la educación de los jóvenes, la transmisión de valores apristas y la lucha frontal y decidida contra la corrupción interna o externa. Hemos visto a nuestro viejo partido llegar al poder en dos oportunidades: 1985 y 2006 y también hemos vivido el quebrantamiento de nuestra unidad partidaria y de nuestra tradicional fraternidad. Es imposible retroceder en el tiempo e imprimir en el aprista nuevo un sentido de sacrificio y de desapego al dinero o al poder. Pero como vaticinan nuestros muertos, algo muy grande y muy fuerte tendrá que suceder, conmocionando los cimientos de nuestra institución partidaria. Porque un partido sin mística, ni valores es un partido que no puede garantizar la búsqueda de la democracia y de la justicia social. Tal y como lo ha advertido el ahora beato, Juan Pablo II, en relación a las democracias: ¨una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia¨ (1)
¿En estos 32 años que siguen a la partida de nuestro fundador y maestro, habremos convertido al partido aprista en un totalitarismo encubierto, en una democracia sin valores?
Los Angeles, 2 de agosto del 2011
Rocío Valencia Haya de la Torre
(1) Mensaje del Papa Juan Pablo II a los participantes en la VI Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales
6 de abril de 2011
PROPUESTAS
Mi compromiso está con Víctor Raúl y con el pueblo. Estas son algunas de mis propuestas inmediatas:
Lucharé por la estabilidad laboral con plenos derechos sociales basados en la Constitución de 1979 (artículos 42 al 57) y por una ley de igualdad de oportunidades en el empleo que no discrimine a nadie por causa de la edad.
Lucharé por la creación de cunas municipales para niños de 0 a 5 años con subvención del Estado, de los municipios y de los gobiernos regionales y municipios para ayudar a la madre trabajadora, al padre o madre soltera de bajos recursos.
Lucharé por una ley del adulto mayor que garantice una pensión digna y pleno acceso al seguro social a cualquier peruano de 70 años o más que no este recibiendo pensión de jubilación. Para que los derechos pensionarios sean considerados un derecho adquirido y que se revise y modifique las leyes que los reducen y modifican.
Lucharé por la Bicameralidad en el Congreso y por una ley que limite el número de veces que un parlamentario postula sin interrupciones a la reelección.
Lucharé por la reintroducción obligatoria del curso de educación cívica y ética y por la reintroducción del curso de instrucción pre-militar en todos los centros educativos del país.
Rocío Valencia Haya de la Torre
Candidata por Lima con el N°11
Partido Aprista Peruano
Lucharé por la estabilidad laboral con plenos derechos sociales basados en la Constitución de 1979 (artículos 42 al 57) y por una ley de igualdad de oportunidades en el empleo que no discrimine a nadie por causa de la edad.
Lucharé por la creación de cunas municipales para niños de 0 a 5 años con subvención del Estado, de los municipios y de los gobiernos regionales y municipios para ayudar a la madre trabajadora, al padre o madre soltera de bajos recursos.
Lucharé por una ley del adulto mayor que garantice una pensión digna y pleno acceso al seguro social a cualquier peruano de 70 años o más que no este recibiendo pensión de jubilación. Para que los derechos pensionarios sean considerados un derecho adquirido y que se revise y modifique las leyes que los reducen y modifican.
Lucharé por la Bicameralidad en el Congreso y por una ley que limite el número de veces que un parlamentario postula sin interrupciones a la reelección.
Lucharé por la reintroducción obligatoria del curso de educación cívica y ética y por la reintroducción del curso de instrucción pre-militar en todos los centros educativos del país.
Rocío Valencia Haya de la Torre
Candidata por Lima con el N°11
Partido Aprista Peruano
RENOVACION DEL CONGRESO Y NUEVA CONSTITUCION POLITICA
3 de enero del 2010
RENOVACION DEL CONGRESO Y NUEVA CONSTITUCION POLITICA
Por: Rocío Valencia Haya de la Torre
Se viene discutiendo el tema de la renovación del congreso en Lima, un tema tremendamente importante y delicado para nuestra frágil democracia. Tema que debe debatirse públicamente en todos los medios de comunicación pero que no debemos basar en criterios generales ni en encuestas callejeras, sino más bien en investigaciones serias. Hay que intercambiar opiniones y estudiar la experiencia de otros países indoamericanos, parecidos al nuestro. Dos años y medio de mandato congresal suena demasiado polémico para un país como el nuestro. Tal vez para candidatos de Lima que tienen un equipo y una organización in situ, no signifique gran esfuerzo, pero alguien se puede imaginar lo que esta limitación significaría para aquellos congresistas del interior del país que se esfuerzan por viajar todo el tiempo para mantenerse en comunicación permanente con la región que representan y cuyo esfuerzo por mantenerse informados y en comunicación constante con sus comunidades es mayor que el de los congresistas de Lima?
Estamos hablando de limitaciones de infraestructura, limitaciones de comunicación y transporte, limitaciones materiales y limitaciones de tiempo. Por que el tiempo no es el mismo en la ciudad que en la sierra o en la Amazonía. Tampoco requiere el mismo esfuerzo una campana en la costa que una campaña en la sierra o en la selva, dadas las condiciones climáticas y geográficas adversas. Si a esto le añadimos la falta de carreteras, la dificultad de las telecomunicaciones. Esta limitación en el tiempo del mandato legislativo desanimaría a candidatos honestos y nuevos al trabajo político, que probablemente por falta de recursos económicos, no podrían darse el lujo de abandonar sus ocupaciones actuales para una aventura congresal de dos años y medio. Coloquemos los factores sobre la balanza, o contrastemos dos años y medio de mandato legislativo para llevar a cabo un programa de trabajo serio, con las distancias y dificultades de comunicación existentes entre ciertas comunidades peruanas y la capital y con el tiempo que demoran en ser aprobadas ciertas leyes. De seguro, muchos considerarán que no merece la pena invertir su dinero y su tiempo. Otros pocos sí. Lo que puede ser factible para un candidato de la ciudad que además va a la reelección, con toda una infraestructura ya creada en períodos anteriores, puede resultar imposible para un candidato del interior y por ende esta renovación por tercios puede terminar perjudicando a la democracia y a su sano desenvolvimiento.
La pregunta que queda en el aire es en qué ayuda esta renovación congresal a una verdadera mejora de nuestra democracia? Colombia, Chile, Ecuador, Argentina y Brasil cuentan con un mandato congresal no mayor a cuatro años, en sus respectivas cámaras únicas o de diputados. El cargo de senador es siempre más largo en aquellos países que cuentan con cámara de senadores. En Chile se discutió hace poco una ley que limitaba la reelección en ambas cámaras a dos veces únicamente. En el Perú, no se trata únicamente de limitar la duración del mandato congresal o de limitar el número de reelecciones, se trata de introducir un cambio integral y total del poder legislativo que fue modificado a la fuerza y por razones políticas luego del golpe de Estado del 5 de abril de 1992.
Nuestra democracia fue duramente pisoteada durante el oncenio del Ing. Alberto Fujimori. Pero este señor Fujimori no sólo pisoteó la democracia, pisoteó la ley y pisoteó también la constitución vigente que era la Carta de 1979. Por esa razón se ha hecho justicia y se encuentra actualmente preso pagando por todos sus delitos. Sin embargo, nadie le ha hecho justicia a la democracia. Y hacerle justicia a la democracia es restablecer la Constitución de 1979. La Constitución de 1993 es una mueca, una burla al sistema democrático. Es el producto del acto arbitrario de cerrar un congreso democráticamente elegido que representaba a todas las agrupaciones políticas existentes en nuestro país. Nuestras instituciones democráticas, entre ellas el Parlamento aún no se ha podido recuperar de dicha travestía que le restó representatividad y funcionalidad convirtiéndolo en lo que es ahora, un congreso unicameral. Antes del golpe de 1992, la duración del mandato era de cinco años para ambas cámaras, senadores y diputados. Cuando Fujimori cierra el congreso el 5 de abril de 1992 para deshacerse de la oposición, en su mayoría aprista, algunos padres de la patria, conscientes de la manipulación que viene tramando el tirano eligen no presentarse, ni ser parte de un gobierno que viola la propia Constitución que le permitió elegirse. Los electores responden a la convocación para un nuevo congreso del tirano con una de las tasas de ausentismo más altas el siglo XX, sólo votan el 45% de los inscritos según la revista “Oiga” del 1-8-94, esto sin contar votos en blanco y viciados y gana por supuesto el partido de gobierno con una mayoría de 44 de los 80 escaños (1). Es así como se promulga una anti-constitución que solo representa al 45% de los ciudadanos peruanos aptos para votar. Ese es el porcentaje de legitimidad que dicha constitución tiene en la realidad y hasta ahora. Es una constitución de cuyo origen los demócratas nos avergonzamos, producto del atropello, del miedo y de la manipulación política que no representa ni siquiera a la mitad de todos los peruanos en edad y capacidad de votar. Mantener una “constitución” así que fue el producto de un golpe es cobarde e inmoral.
La auténtica reforma que requiere nuestro país es por ello la de contar con una Constitución auténticamente democrática, que por cuestiones de continuidad histórica, legitimidad popular e inclusive razón jurídica es la Constitución de 1979, adaptada al nuevo milenio y no una constitución completamente nueva como algunos pocos defienden. El Perú necesita de una constitución democrática que represente a la mayoría de los peruanos aptos para sufragar y no tan solo a un 45%. Luego a partir de ahí, podrá establecer criterios de duración, reelección y renovación para cada cámara por separado.
(1)http://revistaoigaenelperu.blogspot.com/2009/03/otro-golpe-toda-repeticion-es-una.html
RENOVACION DEL CONGRESO Y NUEVA CONSTITUCION POLITICA
Por: Rocío Valencia Haya de la Torre
Se viene discutiendo el tema de la renovación del congreso en Lima, un tema tremendamente importante y delicado para nuestra frágil democracia. Tema que debe debatirse públicamente en todos los medios de comunicación pero que no debemos basar en criterios generales ni en encuestas callejeras, sino más bien en investigaciones serias. Hay que intercambiar opiniones y estudiar la experiencia de otros países indoamericanos, parecidos al nuestro. Dos años y medio de mandato congresal suena demasiado polémico para un país como el nuestro. Tal vez para candidatos de Lima que tienen un equipo y una organización in situ, no signifique gran esfuerzo, pero alguien se puede imaginar lo que esta limitación significaría para aquellos congresistas del interior del país que se esfuerzan por viajar todo el tiempo para mantenerse en comunicación permanente con la región que representan y cuyo esfuerzo por mantenerse informados y en comunicación constante con sus comunidades es mayor que el de los congresistas de Lima?
Estamos hablando de limitaciones de infraestructura, limitaciones de comunicación y transporte, limitaciones materiales y limitaciones de tiempo. Por que el tiempo no es el mismo en la ciudad que en la sierra o en la Amazonía. Tampoco requiere el mismo esfuerzo una campana en la costa que una campaña en la sierra o en la selva, dadas las condiciones climáticas y geográficas adversas. Si a esto le añadimos la falta de carreteras, la dificultad de las telecomunicaciones. Esta limitación en el tiempo del mandato legislativo desanimaría a candidatos honestos y nuevos al trabajo político, que probablemente por falta de recursos económicos, no podrían darse el lujo de abandonar sus ocupaciones actuales para una aventura congresal de dos años y medio. Coloquemos los factores sobre la balanza, o contrastemos dos años y medio de mandato legislativo para llevar a cabo un programa de trabajo serio, con las distancias y dificultades de comunicación existentes entre ciertas comunidades peruanas y la capital y con el tiempo que demoran en ser aprobadas ciertas leyes. De seguro, muchos considerarán que no merece la pena invertir su dinero y su tiempo. Otros pocos sí. Lo que puede ser factible para un candidato de la ciudad que además va a la reelección, con toda una infraestructura ya creada en períodos anteriores, puede resultar imposible para un candidato del interior y por ende esta renovación por tercios puede terminar perjudicando a la democracia y a su sano desenvolvimiento.
La pregunta que queda en el aire es en qué ayuda esta renovación congresal a una verdadera mejora de nuestra democracia? Colombia, Chile, Ecuador, Argentina y Brasil cuentan con un mandato congresal no mayor a cuatro años, en sus respectivas cámaras únicas o de diputados. El cargo de senador es siempre más largo en aquellos países que cuentan con cámara de senadores. En Chile se discutió hace poco una ley que limitaba la reelección en ambas cámaras a dos veces únicamente. En el Perú, no se trata únicamente de limitar la duración del mandato congresal o de limitar el número de reelecciones, se trata de introducir un cambio integral y total del poder legislativo que fue modificado a la fuerza y por razones políticas luego del golpe de Estado del 5 de abril de 1992.
Nuestra democracia fue duramente pisoteada durante el oncenio del Ing. Alberto Fujimori. Pero este señor Fujimori no sólo pisoteó la democracia, pisoteó la ley y pisoteó también la constitución vigente que era la Carta de 1979. Por esa razón se ha hecho justicia y se encuentra actualmente preso pagando por todos sus delitos. Sin embargo, nadie le ha hecho justicia a la democracia. Y hacerle justicia a la democracia es restablecer la Constitución de 1979. La Constitución de 1993 es una mueca, una burla al sistema democrático. Es el producto del acto arbitrario de cerrar un congreso democráticamente elegido que representaba a todas las agrupaciones políticas existentes en nuestro país. Nuestras instituciones democráticas, entre ellas el Parlamento aún no se ha podido recuperar de dicha travestía que le restó representatividad y funcionalidad convirtiéndolo en lo que es ahora, un congreso unicameral. Antes del golpe de 1992, la duración del mandato era de cinco años para ambas cámaras, senadores y diputados. Cuando Fujimori cierra el congreso el 5 de abril de 1992 para deshacerse de la oposición, en su mayoría aprista, algunos padres de la patria, conscientes de la manipulación que viene tramando el tirano eligen no presentarse, ni ser parte de un gobierno que viola la propia Constitución que le permitió elegirse. Los electores responden a la convocación para un nuevo congreso del tirano con una de las tasas de ausentismo más altas el siglo XX, sólo votan el 45% de los inscritos según la revista “Oiga” del 1-8-94, esto sin contar votos en blanco y viciados y gana por supuesto el partido de gobierno con una mayoría de 44 de los 80 escaños (1). Es así como se promulga una anti-constitución que solo representa al 45% de los ciudadanos peruanos aptos para votar. Ese es el porcentaje de legitimidad que dicha constitución tiene en la realidad y hasta ahora. Es una constitución de cuyo origen los demócratas nos avergonzamos, producto del atropello, del miedo y de la manipulación política que no representa ni siquiera a la mitad de todos los peruanos en edad y capacidad de votar. Mantener una “constitución” así que fue el producto de un golpe es cobarde e inmoral.
La auténtica reforma que requiere nuestro país es por ello la de contar con una Constitución auténticamente democrática, que por cuestiones de continuidad histórica, legitimidad popular e inclusive razón jurídica es la Constitución de 1979, adaptada al nuevo milenio y no una constitución completamente nueva como algunos pocos defienden. El Perú necesita de una constitución democrática que represente a la mayoría de los peruanos aptos para sufragar y no tan solo a un 45%. Luego a partir de ahí, podrá establecer criterios de duración, reelección y renovación para cada cámara por separado.
(1)http://revistaoigaenelperu.blogspot.com/2009/03/otro-golpe-toda-repeticion-es-una.html
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