(II) Vida y leyenda de las rondas campesinas
4 de noviembre de 2014
(I) Consideraciones en torno a la violencia de SL en Perú
(II) Vida y leyenda de las rondas campesinas
(II) Vida y leyenda de las rondas campesinas
Alberto
Valencia Cárdenas (*)
Ayacucho es un pueblo heroico y mártir. Allí se desató,
el 18 de abril de 1980, en el pueblo de Chuschi, provincia de Cangallo, la ola
de sangre mas violenta que ha sufrido la historia del Perú.
Cincuenta mil muertos, mil millones de soles en
perdidas, un retroceso brutal de nuestra economía, la masiva emigración de
nuestros mejores muchachos al extranjero, el despoblamiento del campo y el
crecimiento indefinible de los cinturones de miseria en las grandes ciudades,
así como el desaliento general, la desnutrición y el analfabetismo han sido, hasta
ahora, el saldo irreparable de veinte años de guerra
Esta guerra -que ha sido una de las mas salvajes del
mundo- fue planificada hasta en sus últimos detalles por un mediocre
intelectual arequipeño llamado Abimael Guzmán Reynoso quien inoculó en la mente
de sus escasos seguidores (todos comunistas y alumnos suyos) la mesiánica idea
que había nacido en el Perú el más grande revolucionario del siglo, el sol
rojo, la Cuarta Espada del Marxismo (teniendo en consideración que los grandes
líderes mundiales son Marx, Lenin, Mao y Abimael Guzmán Reynoso, el Presidente
Gonzalo.
Esta alocada doctrina consiguió confundir las mentes de
muchos jóvenes izquierdistas, eventualmente, bien intencionados. Según Guzmán
la revolución mundial debería tener como escenario el Perú porque aquí se había
logrado la interpretación más avanzada y cabal de las leyes de la Ciencia de la
Transformación Social llamada Materialismo Histórico . Además así lo imponían
las condiciones objetivas de hambre y abandono de las masas peruanas y el
subdesarrollo de la economía nacional.
Por otro lado, Guzmán predicaba que la revolución
mundial (léase senderista) tendría un costo muy grande en sacrificio y en
sangre. Gustavo Gorriti que es autor del más lúcido estudio que se ha escrito
sobre Sendero dice que “la revolución que propiciaba Guzmán debía atravesar un
río de sangre”. Por tanto, todo estaba permitido en la guerra de Guzmán : los
asesinatos, las masacres, el genocidio, las horribles decapitaciones, la
destrucción de miles de fábricas, el derribamiento masivo de torres eléctricas,
puentes dinamitados, coches-bombas y apagones generalizados. Todo según Guzmán,
constituía el sacrificio que debía pagar el pueblo peruano por el alumbramiento
de la nueva era comunista que instauraría el Presidente Gonzalo. Para Abimael Guzmán, así como para sus seguidores, no
sería posible una revolución sin atravesar el río de sangre. Esta fue la
esquizofrénica teoría por la que fueron masacrados en Ayacucho miles de
dirigentes politicos, sindicales y campesinos que se negaron a formar parte de
la alocada aventura del llamado “nuevo poder”.
Quisiera señalar que el presente trabajo sólo se
refiere a Ayacucho por que es allí donde he nacido. Yo sé que otros departamentos
han sufrido igual que mi tierra el azote del terrorismo pero yo no me he dedicado
a estudiarlos por que con el dolor de mi terruño tengo suficiente.
SENDERO Y LAS ONGs
Nadie ha publicado, hasta ahora, la historia completa de
la guerra de Sendero Luminoso.
Los historiadores se encuentran en deuda con el Perú.
Gorriti también, ya que nos ofreció una segunda parte de su estupendo libro que
nunca ha llegado a las librerías.
Tampoco se ha estudiado con seriedad su etiología, es
decir, sus orígenes, las causas que hicieron posible el brote del terrorismo en
nuestra patria. Los sociólogos, los antropólogos, los analistas le deben, pues,
al Perú una explicación coherente racional. Ni los politólogos, ni los
senderólogos han podido iluminar los últimos veinte y cinco años del siglo XX que
son los más violentos de la historia peruana.
Según el Dr.Omar Quesada, Presidente de la Región de
Ayacucho (2003-2007), lo único que han hecho los estudiosos del senderismo es
recolectar enormes sumas de dinero en todo el mundo a través de las llamadas
ONGs (organismos no gubernamentales) para estudiar la violencia senderista y combatir
el narcotráfico. Todo éste dinero que alcanza millones de dólares, se ha
quedado en los bolsillos de los recolectores, agrega el fogoso dirigente
aprista. Actualmente existen en Ayacucho, cerca de 200 ONGs.
El ing. Victor Córdova Cueto que fue líder de
Cooperación Popular en la Zona conflictiva del Valle del río Apurimac, dice que
las ONGs ayacuchanas han captado, en los últimos cinco años, cincuenta millones
de dólares con el pretexto de combatir el narcotráfico y el terrorismo. Pero de
ése dinero no ha llegado ni un centavo a los campesinos.
Si la parlamentaria ayacuchana Celina Palomino Sulca (que
denunció las estafas de las ONGs en Ayacucho) hubiese estado mejor asesorada
seguramente hubiese producido una hecatombe en el coto cerrado de los
antropólogos y sociólogos comunistas que -desde hace muchos años- viven y profitan
de la cooperación internacional. Las decenas de instituciones extranjeras que
solventan a las ONGs habrían pedido mayor información, habrían retirado sus
ayudas o, por lo menos, hubiesen dispuesto una mayor fiscalización de sus fondos.
Lamentablemente eso no ha ocurrido porque a la parlamentaria ayacuchana, le ha
faltado peso político y fuerza argumental.
"Ya no es un secreto" ha dicho, sin embargo,
Celina Palomino- que los dueños y los empleados de las doscientas ONGs
ayacuchanas siempre se han quedado, a lo largo de los años, con la totalidad de
la ayuda que recolectan. Las ONGs sirven solamente para enriquecer a los
funcionarios nacionales e internacionales que trabajan en ellas. Nunca el
pueblo ayacuchano ha recibido un centavo.
Por otro lado, Aquilino Navarro, dirigente de las DECAS
(Defensa Civil Antisubversiva) del río Apurímac y varias veces alcalde de
Palmapanipa agrega:
"Tengo entendido que son más de cincuenta las
organizaciones no gubernamentales que dicen laborar en el valle del río Apurímac.
Ellas han recolectado en el año 2002 cerca de medio millón de dólares para
implementar un Programa de Cultivo Alternativo en nuestra zona. De ése medio
millón nosotros no hemos recibido ni un centavo. Todo se ha quedado en Lima y
quizá una pequeña parte en Huamanga ... Ya estamos cansados que las ONGs se
enriquezcan con nuestra miseria. Por eso hemos acordado expulsar a las ONGs del
valle. ¡Basta ya de ladrones!"
LAS CAUSAS DE LA VIOLENCIA
Con respecto a las razones del surgimiento de Sendero
Luminoso (a la etiología de la violencia) se han ensayado numerosas teorías
algunas de las cuales resultan altamente discutibles.
El sociólogo Rolando Ames Cobián ha dicho, por ejemplo,
que la guerra senderista es la resultante de la larga trayectoria de violencia
que sufre la sociedad peruana. Según Ames (que forma parte de la Comisión de la
Verdad y que fue senador izquierdista en los tiempos de Alan García) el Estado
peruano es un Estado violento. El ex senador parece que repite a pie juntillas las
tesis de los comunistas cuando señalan que el Estado es el instrumento de dominación
de una clase sobre otra. Por tanto, resulta lógico que -en algún momento-
surgiera una respuesta con iguales características. Según el Dr. Ames, pervive
en el fondo de la historia peruana, una sórdida lucha no resuelta entre
explotadores y explotados, entre ricos y pobres, entre conquistados y conquistadores.
Como se podrá apreciar ésta tesis es hija de la interpretacion marxista de la
historia y nieta del Materialismo Dialéctico. Según ella, los pueblos evolucionan
mediante negaciones, acumulación de entredichos y lucha de clases.
Ames sostiene que nuestra patria es violenta porque los
dueños (feudales y capitalistas) de los medios de producción explotan secularmente
a las grandes masas ignaras y tiene algo de razón.
Otro analista de la orilla política opusta (Hernando de
Soto) sostiene que la causa de la violencia es la pobreza de las grandes masas.
Y no deja de tener razon en parte. La miseria es un formidable caldo de cultivo
para la violencia pero no es el único. Hernando de Soto no podría explicar por qué,
en el Perú, existen decenas de pueblos más pobres que el ayacuchano y sin embargo,
no han sufrido el baño de sangre que preconiza Abimael Guzman. Y eso se debe a
que las razones económicas no son las únicas.
Por su parte el conocido médico y ensayista Max Hernández
Camarero - inolvidable ex presidente de la Federación Universitaria de San
Marcos de la década del 60, ha venido sosteniendo, en entrevistas y ensayos, que
la violencia endémica que sufre nuestra patria ha sido causada por el trauma de
la conquista española. Según Hernández somos violentos porque sufrimos el
vasallaje, la marginación, la explotación y el hambre ya no sólo de nuestros
conquistadores sino de sus epígonos ... porque con la república sólo cambiamos
de explotadores. Para Hernández resulta igualmente lógico que la dura
explotación que sufre nuestro pueblo tuviera que estallar un día en la forma
sangrienta en que lo hizo con Sendero Luminoso.
Resulta difícil negar la importancia de las
explicaciones expuestas. Todos los estudiosos han tenido algo de la verdad en
sus manos. Las razones de la violencia en el Perú son históricas, económicas, sociológicas
y hasta raciales. A veces prima alguna
de ellas pero generalmente marchan al unisono.
Por ejemplo, los jóvenes del IRA irlandés o la ETA
vasca de España se movilizan por razones fundamentalmente nacionales. Para
ellos no cuenta ni la explotación ni la miseria . Ellos combaten por la
independencia de sus pueblos. Lo mismo sucede con las guerrillas de Al Fatah en
el oriente medio o los grupos antinorteamericanos y antisoviéticos que combaten
en Afganistán, en Irak y en Chechenia. Es probable que estos grupos terroristas
hayan incorporado a su programa las reivindicaciones económicas y la
segregación racial pero, el objetivo fundamental de su accionar está dirigido a
recuperar su patria.
Ha sido un estudioso boliviano llamado Jaimes Freire
(homónimo del gran escritor y autor de la “Castalia Bárbara) quien ha esbozado
una tesis novedosay estimulante al sostener que la verdadera causa del
terrorismo se encuentra en la injusticia. Yo avalo con fervor ésta tesis.
Si analizamos el factor de la pobreza podríamos señalar
que la pobreza en sí no genera violencia. Lo que desespera a los pobres es la
injusticia que se da entre los ricos y los muertos de hambre. Lo que les hace hervir la sangre e invita a
la rebelión es la injusticia de los tribunales
que siempre se inclinan a favor de los más poderosos. "Si todos
sufriésemos hambre por igual" me decía el mártir aprista Braulio Zaga
Pariona nadie pensaría en rebelarse. Lo que duele es la injusticia.
La afirmación que la pobreza es la causa del terrorismo
podría desbaratarse con la siguiente pregunta: ¿por qué países más pobres que
el Perú no han sufrido el fenómeno del terrorismo? .Y me estoy refiriendo a
Haití, Venezuela o Guatemala sin contar con la miseria espantosa en la que se
encuentra sumida la otrora floreciente Argentina. No hay terrorismo ni en
Bolivia, ni Panamá, ni en Paraguay ni en Brasil donde coexisten las condiciones
de vida más antagónicas del mundo. Brasil es una economía que alcanza el octavo
lugar en el mundo pero, en su seno subyace la miseria más espantosa de las “favelas”
donde el hambre sólo se compara con Abisinia o Biagra.
SL Y LA UNIVERSIDAD
Abimael Guzmán preparó, con paciencia benedictina, la
guerra de Sendero. Existen importantes libros que estudian ésta etapa. Los más
sustanciosos siguen siendo los escritos por Gustavo Gorriti y Carlos Iván
Degregón (Recientemente se han publicado dos trabajos. Uno pequeño de Carlos
Tapia sobre las rondas campesinas y uno muy extenso del coronel Benedicto Jiménez
sobre la captura del Presidente Gonzalo). No obstante, merecen atención
preferente dos estimulantes ensayos de los jóvenes doctores Eduardo Dargent y
Alberto Vergara. Ambos han realizado plausibles esfuerzos por desentrañar el significado
que ha tenido Sendero en nuestra historia y sus posibles consecuencias.
El laboratorio donde se preparó la guerra de Sendero
fue la Universidad Nacional de Huamanga. Su rector, un profesor de militancia
izquierdista, especializado en Historia de la Música quien atrajo a Ayacucho a
un cúmulo de intelectuales inquietos y poetas vanguardistas que constituyeron
la primera plana de profesores. Entre ellos llegó a Ayacucho, con liviano
equipaje Abimael Guzmán Reynoso. No se ha publicado todavía la cantidad y
calidad de los profesores marxistas que fueron contratados por Efraín Morote
Best (que así se llamaba el rector de marras). Muchos poetas de ésa época han
dado lauros al Perú y convivierón con Abimael Guzmán Reinoso en los años
aurorales de Sendero Luminoso. Guzmán enseñaba matemáticas y se había recibido
de profesor de Filosofía en la Universidad de San Agustín con una tesis sobre
Kant.
Comunista a carta cabal, militante fervoroso, retraído
y fanático, el joven profesor arequipeño abrigaba una obsesión que se hizo patente
en sus visitas a la China de Mao Tse Tung. Allí obtuvo la confirmación de sus
tesis. América Latina estaba madura para la revolución comunista. El Perú era
el país donde se habían interpretado con exactitud las leyes del Materialismo
Histórico y él sería el cabecilla de una revolución, nacional continental y
mundial.
Guzmán -que es extraordinariamente inteligente y
cazurro- aprovechó las veleidades de Morote para ocupar posiciones de mando en
la Universidad. Así se hizo nombrar Decano de la Facultad de Ciencias Sociales,
Director del Colegio Experimental “Huamán Poma de Ayala”, y Jefe de Personal de
la Universidad. Mientras tanto, las agrupaciones de profesores y de alumnos
fueron copados por el FER (Frente de Estudiantes Revolucionarios) y por Patria
Roja. Ambas fueron organizaciones antecesoras de la facción divisionista
denominada ”Partido Comunista del Perú por el Sendero Luminoso de José Carlos Mariátegui“.
Una vez me dijo Alfonso Barrantes Lingán, cuando era Alcalde de Lima: “No alcanzó a comprender qué hace allí el pobre José Carlos Mariategui, en
medio de la esquizofrenia revolucionaria que significa Sendero“ El hecho es que Guzmán aprovechó durante veinte años, las facilidades que
le dio la Universidad de Huamanga para preparar su guerra milenaría. Y lo hizo
con pasmosa sangre fría, al extremo que él mismo dirigió la matanza de
Lucanamarca como lo veremos más adelante.
SENDERO INCENDIA LOS ANDES
El 17 de mayo de 1980 fue señalado como el dia de la
iniciación de la lucha armada (ILA). Ese día, fue atacado el Jurado de
Elecciones del olvidado distrito de Chuschi, en la provincia de Cangallo. Desde
entonces, hasta ahora se han producido en todo el Perú más de diez mil
atentados. La lucha ha sido dura. El coronel Pablo Morán -que ha estudiado con
fervor la guerra de Sendero- dice que Sendero creció sin que el Ejército
pudiera detenerlo. Muchas veces los soldados no sabían contra quien combatir.
Sendero estaba en todas partes y en ninguna. El Ejército Peruano se enfrentaba
a una guerra inédita. Al comienzo los senderistas crecieron rápidamente. Guzmán
no creyó nunca que su lucha se vería tan extraordinariamente multiplicada. Surgían
movimientos terroristas en todas partes y muchas veces al margen de las disposiciones
del Comité Central. La policía abandonaba las comisarías, los soldados se
encerraban en sus cuarteles y las autoridades huían cuando un pueblo era atacado.
Así sucedió el 22 de agosto de 1982 en Vilcashuamán. Los soldados de Vischongo
se negaron a salir, no obstante que Vilcas estaba siendo incendiado por 200
senderistas. Exactamente lo mismo había sucediendo un poco antes en Huamanga.
El día 2 de marzo de 1982 se produjo el asalto a la Cárcel Central de Ayacucho
que tenía por objeto liberar a algunos mandos senderistas entre ellos al
valioso Dr. Víctor Matta Mendoza ex director del Hospital de Cangallo y a Edith
Lagos. La ciudad fue tomada completamente por Sendero. El Jefe del Cuartel “Los
Cabitos” tuvo conocimiento inmediato del asalto pero ordenó que sus soldados no
salieran. Más tarde se disculpó diciendo que había recibido el mandato del
Comandante General del Ejército (el gaucho Cisneros) de no salir a combatir a
los terroristas por las condiciones de inferioridad en que se encontraba la
tropa.
Este era el estado de descomposición en que encontraba
la lucha anti subversiva en los años del presidente Fernando Belaúnde. Es duro
decirlo pero, Sendero creció amparado por la pasividad del arquitecto. Los años
80 fueron los mejores años de Sendero. Las masas indígenas, secularmente
maltratadas, contemplaban con simpatía la llegada de Sendero a sus comunidades
donde predicaba “la muerte a los capitalistas”. Los campesinos vieron que los
senderistas castigaban a los “ricos”, a los gamonales, a los explotadores. Para
ellos, el capitalismo estaba representado por el humilde dueño de la tienda de abarrotes,
el comerciante de ovinos o el dueño del destartalado camión que comerciaba
entre los pueblos. Los campesinos miraban asombrados la forma como, al
comienzo, Sendero castigaba a los abusivos, a los bígamos, a los borrachos y a
los partidarios del gobierno. Por eso lo apoyaron, por un tiempo. Más tarde, se
dieron cuenta que los terrucos eran
igualmente abusivos y mucho más crueles que los “mistis”. Por eso les dieron la
espalda. SL se enajénó el apoyo de los campesinos por cuatro razones :1.- Por
que SL les prohibió comerciar con otros pueblos y asistir a las ferias, 2.-Porque
los castigos eran demasiado crueles y llegaban incluso a la muerte, 3.- Porque
Sendero los obligaba a tomar parte en asaltos a pueblos lejanos en calidad de
“masa” y los comuneors no querían comprometerse ni enemistarse con las
autoridades aunque hubiesen fugado, y 4.- Porque SL les quitaba a sus hijos y
los enrolaba en el Ejército Guerrillero Popular.
Estas fueron las razones por las que los campesinos
comenzaron a rebelarse hasta que constituyeron las Rondas Campesinas.
Jorge Choque Quispe, el valiente comandante “Choque”,
organizador de las primeras rondas del valle del Apurimac dice :
”En la década del 80 el Ejército no sabía qué hacer porque no podía ubicar
al enemigo. La guerra de Sendero fue una guerra inédita. Nunca el ejército
había combatido a un enemigo que no presentaba batalla. Los senderistas estaban
en todas partes. Eran pequeños grupos que atacaban sorpresivamente en lugares
insospechados y luego fugaban. Los soldados traídos de Lima no podían perseguir
a los “terrucos” porque no estaban acostumbrados a subir y bajar montañas, con
la facilidad de los serranos. Por eso se hizo indispensable la organización de
las rondas formadas por los propios campesinos ayacuchanos que habían escapado
del yugo senderista o se habían negado a colaborar con “el nuevo poder”. Además
los mejores soldados-campesinos fueron los que tenían “deudas de sangre” con
Sendero. Es decir aquellos a quienes SL les había asesinado a algún familiar“
Ya he dicho que la chispa encendida en Chuschi se
extendió rápidamente a lo largo de toda la sierra y parte de la selva. Fue el
momento en que Sendero decidió trasladar la lucha a Lima. “Si esto no hubiese
ocurrido así quizá otro pudo ser el resultado de la guerra” ha dicho el
conocido congresista José Luis Delgado Nuñez del Arco. Lo que no se puede negar
es que en los primeros años, las acciones de Sendero constituyeron una
irredenta promesa para el campesinado ayacuchano. El desenvolvimiento de la
guerra mató ésta esperanza y desnudó el carácter sanguinario del movimiento así
como la esquizofrenia rampante de su conductor.
NACEN LAS RONDAS
El año 1988, por ley 24571 propiciada por la Célula Parlamentaria
Aprista se oficializaron las Rondas Campesinas. Tuve yo la suerte de fundamenar
la ley en la Cámara de Diputados sin saber que, con los años, estas organizaciones
civiles de lucha antiterrorista se convertirían en el Ejército civil que
defendió a la democracia peruana.
Ya he dicho que Sendero creció con la rapidez de un
incendio. Ayacucho soportó durante una década la muerte de sus mejores hijos.
SL cometió más de un centenar de magnicidios en las ciudades y desató orgías de
sangre en el campo.
El 3 de abril de 1983 se perpetró la masacre de
Lucanamarca. Genocidio dirigido por el propio Abimael Guzmán según
declaraciones formuladas por él al diario de Marka en la llamada “Entrevista
del siglo”. Ochenta campesinos fueron degollados en el pueblo y 35 comuneros en
las cercanías de Huancasancos. “Después de Lucanamarca, las autoridades nos
tomaron en serio” declaró orondo Abimael Guzmán con las manos aún
ensangrentadas. La matanza parecía haber sido cometida por un grupo de
delincuentes drogados porque nadie sería capaz de llegar a extremos como los
narrados por los sobrevivientes en el Cuartel Cabitos de Huamanga. Por ejemplo,
el Teniente gobernador Julio Tito Quispe declaró que su esposa, que estaba con
seis meses de gestación; fue asesinada por no revelar el sitio donde se
encontraba escondido su esposo que habia salido del pueblo. Los terroristas la
colgaron a un árbol y le cortaron el estómago hasta arrancarle el niño, el cual
medio vivo, fue entregado a los perros. La rondera Pascuala Palomino Cunti ha
declarado: “A mí me cortaron el cuello y la oreja. Felizmente no morí pero,
antes de desmayarme vi como dos mujeres con blue jeans mataban con picos a unos
niños que lloraban por sus padres” (Ojalá éstos testimonios hayan sido recogidos
por la Comisión de la Verdad).
En San José de Secce fueron asesinados 80 campesinos el
20 de mayo de 1983 . El 8 de junio de 1984 fueron degollados 84 campesinos en
Ocros, Chilcas y Sacsamarca. El 15 de noviembre del mismo año fueron degollados
51 comuneros de Sachabamba. El 27 de diciembre SL arrasó Quetabamba por negarse
a convertirse en “base de apoyo”. El 16 de mayo de 1984 les cortaron las
piernas a machetazos a seis colonos de Pampa Aurora cerca del valle del río
Apurímac por querer escaparse del valle. El 19 de marzo de 1984 quemaron vivos
a 18 campesinos en la comunidad de Cochas y el 23 de febrero de 1985 ocurrió uno
de los peores genocidios. Ese día se produjo la masacre de Jano. Allí fueron
encerrados, abaleados y luego quemados 31 campesinos por el delito de haber
autorizado que sus hijos se organizaran en rondas. Junto con los mayores,
cayeron tainbien, ésa trágica tarde, 14 niños y 17 mujeres. Los senderistas
atacaron el pueblo aprovechando que la rondas que acababan de constituirse se
encontraban persiguiendo a una recua de abigeos . Los ronderos se encontraban
bajo el mando de Julio Rojas Rojas, comandante “Aguila” quien persiguió durante
dos días a los senderistas alcanzando a dar muerte a cuatro de ellos . El 9 de
agosto de 1985 SL atacó el pueblo de Laramate en Lucanas. Allí fueron muertos
11 policías y los subversivos se llevaron con ellos a treinta niños que fueron
incorporados al Ejército Guerrillero Popular.
Las rondas (tanto en e valle como en la zona altina)
comenzaron a formarse antes de la promulgación de la ley 24571. Por eso, ahora
(cuando parece consolidada la tartajeante paz en nuestro departamento) yo
quisiera hacer públicos, por primera vez, los nombres de los héroes anónimos
que desafiando todos los peligros se entregaron a la tarea de organizar el
Ejército Civil que venció a Sendero Luminosos sin ayuda de nadie. Porque debemos
saber que en aquellos años nadie creía que “unos cuantos indiecitos” pudiesen
lograr lo que no había conseguido el Ejército. No voy a publicar los nombres de
los altos jefes militares, que todavía viven y se opusieron a la organización
de las rondas y pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron que las
rondas iban a ser finalmente armadas. Felizmente el presidente García ordenó la
entrega de 10 mil fusiles a los rondero del valle y en un gesto, que los
ayacuchanos no podremos olvidar nunca, regaló su revolver al comandante
Huayhuaco. Los ronderos habían comenzado la lucha sin armas, sin víveres sin
que nadie creyera en ellos. Es por eso que me parece, ahora indispensable
publicar sus nombres. Ahora cuando el Ejército ha vuelto a tocar las puertas de
los viejos ronderos porque Sendero ha reaparecido en el valle. Y los
indoblegables soldados - campesinos se han puesto a la orden como buenos
patriotas, no obstante que fueron olvidados y abandonados durante diez años. Y creo
que es necesario publicar los nombres ahora, porque han aparecido algunos
politicastros que quieren pescar a río revuelto diciendo que son ellos los fundadores
de las rondas.
Quiza me falte alguno pero los fundadores de las rondas
tanto en el valle como en Vinchos (en la zona altina de Huamanga) han sido los
siguientes:
Antonio Cárdenas Torres, comandante
“Harry” de Palmapampa jefe del extenso valle del río Apurimac, creador de la
DECAS.
Alberto Zamora Pérez comandante “Zambrano” muerto en
una emboscada en Canayte. Era un predicador pentecostal que marchaba a la
guerra llevando en una mano la Biblia y en la otra el fusil. El pastor decía
que “para conquistar el cielo había, primero, que eliminar a los demonios”.
Ricardo Astoray Yupanqui comandante Christofer
que en un ataque a su pueblo, en Tetemina tomó presos a dos senderistas que fueron
entregados al Juez Penal de Primera Instancia de Huamanga. A los dos meses, los
senderistas salieron en libertad y volvieron con nuevos bríos a atacar el
pueblo de Christofer. Pero el jefe rondero los estaba esperando. Despúes de una
larga balacera Christofer mató a dos atacantes que resultaron ser los recién
liberados. Christofer entonces, colocó los cadáveres sobre un burro y con su
carga macabra marchó hasta la puerta del tembloroso juez de la época donde
depositó su carga diciendo :“yo te los traje hace dos meses. Ahora han vuelto
ani pueblo. Aquí te los devuelvo para que los entierres”.
Corpus Llactahuamán Quicaño, comandante “Quico”.
Héroe de varios enfrentamientos.
Jorge Choque Quispe, comandante “Choque” que fue por
muchos años, lugarteniente de Harry.
Guillermo Fores Jorge, comandante “Espartaco” comenzó
la lucha cuando tenía 14 años. Ha sobrevivido a 40 enfrentamientos.
Actualmemnte es concejal de su distrito Vinchos.
Mauro Canales Arango, comandante “Sombra” que es una
leyenda por su bravura.
Javier Rivera Terres, comandante “Huayhuaco” uno de
los primeros fundadores de Rinconada sobre el rio Apurimac.
Fermín Quintanilla, comandante “Uchu” tercer hombre
de las decas del valle
Humberto Vargas Pariona, comandante
“Rocoto” del río Ene.
Julio Roy Ponce, comandante “Defensor” que fue
ametrallado y crucificado en La Misión de Cutivirene por arriar la bandera que
los senderístas habían colgado sobre la iglesia. En plena agonía el cuerpo de
Roy fue desollado.
Francisco Yupanqui Jorge, comandante
“Veneno” de Acos.
Eulogio Salvatierra, comandante “Ccori” de Alpachaca.
Feliciano Quispe López, comandante “Chancho” de Ccoñani.
Jorge Misaraimi Condori, comandante
“Halcón” de Churia.
Delio Cárdenas Morales, comandante “Tigre” de Quinua.
Alcides Barrientos Maldonado, comandante
“Cacharro” del valle que desde hace diez años permanece arrumado en una choza
en Pichuiwillca después que una granada de los senderistas alcanzó a volarle
una pierna. “Cacharro” se ha negado a recibir ayuda del gobierno porque dice
que “nada le deben quienes ni siquiera le dieron las gracias por haber vencido
a SL en más treinta enfrentamientos”.
Tarsila Rojas Llactahuamán, la
comandante “Tarsila” de Ticllas que después de comandar victoriosamente a las
rondas de su pueblo ha sido elegida alcaldesa de su pueblo.
También merecen mencíón por su valiente actitud a
través de los años muchos jóvenes lugartenientes cuyos nombres son los
siguientes:
Gregorio López Rosas, “Crac” de Chollota ; Gregorio
Tacas Yupanqui “Cuto” de
Paecha; Oscar Oré Quispe “Tigre” de Vinchos; Marcial
Yupanqui Parado, “Puma” de Putaja; Crisóstomo Pariona “Aguila Dos” de Putaja;
Juan rango Róios de Totorobamba; Esteban Quispe Campos “Centurión” de Pacaycasa
: Walter Aguilar Ñito “Tiburón” de Quimbiri; Pedro Rivera, “Toro” de San
Francisco; Juan Coras “Taburete” de San Francisco; Teófilo Llallas Cisneros
“Noventa” de Sachabamba y Hermenegildo Gamboa Gutierrez “Lince” de Vilcashuamán.
HOMENAJE A LOS SOLDADOS
Creo que junto con éstos héroes civiles debe mencionarse
tambien a un grupo selecto de estupendos oficiales de la Marina y del Ejército
que lucharon bravamente en Ayacucho. Yo no conozco sus nombres. Ellos nunca se
dieron a conocer por razones de seguridad. Solamente conozco sus “chapas”, sus remoquetes,
los apodos con los que el pueblo los conoció. Pero ellos deben saber que el
pueblo ayacuchano no olvidará nunca ésos sobrenombres. Y los recordará siempre porque
fueron ellos los que les enseñaron a los primeros ronderos a disparar, les enseñaron
a fabricar bombas con latas de leche y alambre, les enseñaron a emboscar a sus
enemigos, les enseñaron los primeros golpes del kárate, les enseñaron que
siempre hay que tener preparado un plan de fuga, les enseñaron el ABC de la
estrategia militar y sobre todo les enseñaron a ser orgullosos de su raza y de
su tierra, les insuflaron autoestima y les dieron la seguridad de que ellos
podían triunfar sobre Sendero y triunfaron.
Antes de enumerar a los oficiales que están vivos
quisiera primero, rendir homenaje a los mártires. A quienés dejaron su vida en
Ayacucho. Yó sé que hay muchos otros que han muerto en otras regiones del país.
Pero yo sólo conozco a los que derramaron su sangre en mi tierra. Ellos son:
Teniente Juan Davelín muerto en una emboscada en el
puente que lleva su nombre en la frontera entre los ríos Pampas y Mántaro.
Teniente Jaime Roca, en cuyo homenaje los ronderos
del valle han puesto su nombre a un pueblo que ahora se llama Puerto Roca.
Teniente Antezana que resultó gravemente herido
después de enfrentarse sólo con una banda de terroristas que había ingresado a
la alcaldía de Churcampa.
El capitán Itavic que tuvo a su cargo el
adiestramiento de los primeros ronderos de Vínchos. Los pueblos altinos lo
consideran un héroe.
El capitán Hipólito
El Capitán Atoc
El capitán Liebre
El capitán Tello
El mayor Frío
El mayor Diablo
El mayor Belmont
El mayor Santander
El mayor Turco
El Mayor Gato
El comandante Oscar de la Marina que tuvo a cargo la
organización de los primeros Comités de Defensa Civil en el valle del río
Apurimac a quien los ronderos recuerdan con infinito cariño y respeto. El
comandante Otorongo del Ejército. El comandante Ronco que abandonó el Ejército
por razones que no han podido dilucidarse. Ronco peleó no solo contra los
terroristas, sino también contra el narcotráfico que había comenzado a
envenenar algunas esferas del poder.
Creo que el Perú le debe al Ejército Peruano un
agradecimiento fervoroso. Los peruanos somos ingratos por autonomasia. Yo
aspiro a que muchos de los combatientes que se jugaron la vida en Ayacucho y ya
se encuentran en el retiro, lean estas líneas con nostalgia y sepan que en mi
tierra reconocemos su entrega y su valor. Y que los recordamos con
agradecimiento. Pero aunque la ingratitud los acose, sabemos que, en el recio
corazón del soldado, allí donde nunca se apaga la llama del patriotismo,
continuará viva la satisfacción de haber cumplido.
No quisiera terminar esta crónica sin recordar que una
vieja canción ayacuchana dice que ´´el agradecimiento es una flor que nunca
muere´´
(*)Alberto
Valencia Cárdenas, Lima 1927- Lima 2005. Periodista, poeta, político y luchador
social. Hijo de una arraigada familia ayacuchana y conocido dirigente
estudiantil de los años 60, recordado parlamentario aprista del periodo
congresal 1985-1990 y 1990- al 5 de abril de 1992. Fue el autor de la Ley de
Pacificación 25103 bajo el gobierno de Alan García y autor intelectual de la
Ley de Arrepentimiento 25499, del 12 de mayo de 1992 bajo el gobierno de
Alberto Fujimori que creaba la figura de los denominados ´´jueces sin rostro´´
Su mayor homenaje lo recibe de los ronderos en Vinchos cuando estos lo
proclaman el taita (padre) y presidente honorario de las rondas campesinas (Comités de autodefensa civil).
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